domingo, 9 de mayo de 2010

Ahora la basura es mía

La enorme cantidad de residuos que cada jornada continua con su proceso de expansión representa un importantísimo desafío, tanto para la sociedad de consumo como para las autoridades de los países en el mundo entero.
Uno de los problemas más difíciles de resolver al respecto, se compone de tres variables que en su conjunto agudizan la situación.
En primer lugar existe un cada vez más acelerado proceso de crecimiento demográfico, estimado en 9.000 millones de habitantes, hacia mediados del siglo XXI; en segundo orden, aparece la suba del consumo como el principal beneficiario de aquel aumento poblacional; por último, y como consecuencia de los dos primeros, los productos industriales tienen, en promedio, un ciclo de vida más breve.
De acuerdo a los escasos datos estadísticos, correspondientes a 50 países pertenecientes a la Convención de Basilea, el volumen de residuos en movimiento pasó de 2 millones de toneladas, en 1993, a 8,5 millones, en 2001.
Fue en el correr de los años 80, del siglo pasado, que las normas de protección del medio ambiente en los países de mayor desarrollo se vieron reforzadas en forma considerable.
Esto impulsó el tráfico de residuos a otras latitudes (en especial hacia África). A fines de la década, la firma de acuerdos entre países obligó a abandonar el transporte hacia los países del Sur y se dirigieron los residuos con destino al Este europeo, para regresar pronto a los propios países productores.

La razón principal de este cambio de estrategia fue el descubrimiento de un mercado potencialmente atractivo, que es el tratamiento de los residuos peligrosos y que, de esta manera, pasaron a formar parte de una solución rentable al problema comercial.

Mauro Maciel

lunes, 3 de mayo de 2010

Explosión y derrame en Luisiana

La explosión de la plataforma submarina el pasado 20 de abril, en el Golfo de México, podría necesitar tres meses de trabajo para encontrar una solución definitiva, según indicó el secretario de Interior de Estados Unidos, Ken Salazar.
El plan de contingencia supone la construcción de un pozo alternativo, a través del cual se inyectará un líquido de volumen más espeso que el petróleo que impediría a éste último seguir escapando a la superficie. Es decir, que el líquido inyectado cumpliría el papel de tapón de bloqueo para evitar que el desastre ecológico continúe aumentando. Su construcción se llevaría a cabo a casi 5 kilómetros del fondo océanico.
Los datos oficiales, compartidos con British Petroleum, la compañía que tiene a su cargo la concesión de la plataforma, aproximadamente unos 800 mil litros de petroleo serían vertidos al mar cada día. Sin embargo, expertos en el tema consideran que el número sería bastante mayor y se encontraría cerca de los 4 millones de litros.
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, dio la orden de destinar "todos los esfuerzos y recursos posibles durante el tiempo que sea necesario", a los fines de atenuar las consecuencias que producirá el derrame. A su llegada a Venice, en el estado de Luisiana, asumió el compromiso de "preservar a uno de los hábitats más maravillosos del mundo". No obstante, ha advertido también que la empresa británica pagará por lo sucedido.
La mancha, cuyo tamaño alcanza una superficie cercana a los 10 mil kilómetros cuadrados, ha comenzado a cubrir con petróleo a las aves y podría desplazarse, a través de corrientes marinas, hacia el sur de la Florida.



La plataforma Deepwater Horizon causó la muerte de 11 trabajadores y dos día más tarde de la explosión se hundió bajo el mar. El presidente de British Petroleum, Lamar Mc Kay, defendió a las medidas de seguridad de su compañía y aseguró una pronta respuesta, a la vez que confirmó que una falla de equipo fue la causa del la explosión.
Mientras tanto, el daño no se detiene y las consecuencias en el ecosistema podrían ser irreparables, para el día que llegue la solución.

Mauro Maciel

domingo, 25 de abril de 2010

Civil y militar

La importancia de la energía nuclear es muy relativa, pese a que su tendencia se dirige de modo decreciente.

Tan sólo un 2 % del total de la demanda energética mundial es cubierto por fuentes de tipo nuclear. Eran 443 los reactores que, instalados en 31 países, abastecían a inicios de 2006 el 16 % de la electricidad y los seis principales países productores (Estados Unidos, Francia, Japón, Alemania, Rusia y Corea del Sur), los generadores de las tres cuartas partes. Mientras que sólo Francia, donde sólo un cuarto de la energía producida no es nuclear, provee casi la mitad del total consumido en la Unión Europea.



Ciertos insumos nucleares, tales como el plutonio y el uranio enriquecidos, son útiles para el uso civil pero también para el desarrollo de armas militares. En tal sentido, todos los países que poseen armas nucleares se han visto beneficiados gracias a los adelantos en el sector civil y viceversa. Es así como, aun cuando el uso nuclear para los fines civiles tenga muy poca relevancia de índole energética, el potencial estratégico de los materiales involucrados y el riesgo inmanente de conflictos militares o terroristas permanecen en aumento.

El 26 de abril de 1986, hace exactamente 24 años, explotaba la central nuclear de Chernobyl, en Ucrania. El accidente, que alcanzó el nivel 7, la categoría más alta de la escala Ines (cifras en inglés de Escala Internacional de Accidentes nucleares), causó 31 muertes y la evacuación de más de 400 mil personas, a lo que se sumaron restricciones a la producción agrícola, la destrucción de cosechas y el sacrificio de animales, en muchos de los países afectados por la generación de la nube radioactiva.

El Tratado de No Proliferación Nuclear firmado en 1968 exhorta a China, Estados Unidos, Rusia, Francia y el Reino Unido, únicos países a los que se les permite la posesión de armas nucleares, a negociar por un acuerdo de desarme general y completo. Mientras tanto, el desarrollo de nuevas armas no ha cesado. Sin embargo, Washington y Moscú han acordado en los últimos días, en Praga, la firma del nuevo tratado Start, a través de la que se comprometen a reducir sus respectivos arsenales nucleares.


Mauro Maciel

La reconversión de los medios y las redes sociales

Desde la irrupción de Internet en la vida cotidiana de un gran sector de sociedad mundial, los hábitos y las costumbres diarios se han visto modificados de un modo muy significativo. Así los medios de comunicación, y en especial la prensa gráfica, aún no lograron determinar cuál es la configuración de estructura organizacional más acertada para desarrollar sus estrategias de negocios.


Alvaro Liuzzi, licenciado en Comunicación Social, investigó al respecto y realizó un trabajo de relevamiento con algunos de los principales medios de prensa de Argentina, España y Perú. En todos los casos, como punto en común, “las redacciones de papel vieron a los periodistas de digital como extraterrestres y éstos a los periodistas de papel, como cavernícolas”, comenta Liuzzi.


En el caso de Clarín, su proceso de integración comprendió la incorporación de grupos de periodistas a la redacción central, que entonces contaba con 400 personas. Hoy posee una única redacción, en la que un grupo trabaja de forma exclusiva en sus contenidos web, mientras que otro lo hace tanto para la plataforma de papel como para la digital. Su esquema de distribución de puestos está diagramado sobre la base de una mesa principal, llamada mesa H, conformada por los editores jefes, jefes de redacción y el editor jefe de internet con quienes lo secundan. Al costado de ella se encuentra la mesa continua de información, cuyas tareas son operar el sitio web y editar el home y las páginas internas.


Crítica, en cambio, es un caso bien antagónico al de Clarín. Con una redacción totalmente desintegrada, nació en su versión digital antes que sus ediciones en papel estuvieran en la calle. Bajo la dirección de Jorge Lanata, que un año más tarde abandonaría el proyecto. Crítica fue anunciado bajo el lema de el último diario en papel.



Según la fuente relevada por el trabajo de Liuzzi, “el diario en papel es como una Biblia para el sitio”. Es decir, que republican lo que sale en el papel o, en ciertas ocasiones, se manejan por alertas que reciben de diferentes fuentes y chequean la información, redactan la nota, se corrige y se publica.


El Mundo, de España, resulta ser un híbrido entre Clarín y Crítica. Sus redacciones conviven juntas desde que comenzaron a publicar información en la web. Su experimento se basó en formar periodistas para integrarlos en las diferentes redacciones. Entonces, Deportes, Economía, Ciencia y Comunicación actúan como una sección integrada con redactores polivalentes. Cuentan con jefes de secciones, 50 periodistas en la redacción digital y 20 dedicados al trabajo duro y diario de la información constante. No hay cierre (los turnos son mañana, tarde, noche y madrugada, entre las 7 am y las 12 am, con una guardia in situ).


No es un dato menor, el referido a los turnos de trabajo. Pues, los hechos o acontecimientos no reparan en horarios para manifestarse. Es así como en ciertas ocasiones su cobertura puede ser ignorada o tratada de modo insuficiente y los medios quedar en evidencia. En especial, en aquellos cuya trascendencia son de alto impacto.

Liuzzi tiene una anécdota útil para graficar el tema que experimentó en forma personal con el terremoto que sacudió a Chile el 28 de febrero último.




En cuanto a los medios exclusivamente digitales, lainformación.com es uno de los casos más emblemáticos. Nacido en 2008, la idea fue desarrollar una redacción sobre la base del blog 233 grados, creado como un espacio de reflexión y discusión del nuevo periodismo. El sitio otorga gran importancia a la nueva narrativa y utiliza mucho la infografía y los videos.


Otra característica destacable de lainformacion.com es que la información de agencia que ellos publican es redirigida al público en forma automática. Es que precisamente, fueron pioneros en mencionar el concepto de robots. En tal sentido, consideran que la información llegada de agencia ya goza de un valor agregado y por lo tanto no creen necesario destinar personas para el trabajo de copiar y pegar.

Además, el autor del trabajo refleja la importancia que tienen las redes sociales como herramientas del trabajo de la información. El interés radica en el vínculo que es posible generar entre los medios y sus lectores. Así, ha surgido la figura del community manager.




A diferencia de lo que cree el común de los usuarios, Liuzzi considera que las redes sociales han de ser herramientas de trabajo que deberían gozar de mayor estima. Él mismo reconoce que obtuvo a la mitad de los entrevistados de su relevamiento a través de Facebook, y que ellas ofrecen horizontalidad a la hora de realizar entrevistas, ya que es posible establecer un contacto con intelectuales o catedráticos, sin sufrir, en consecuencia, distanciamientos de ninguna índole.


“Tener un blog o trabajar con herramientas multimediales es muy importante para un periodista, ya que le permitirá ingresar sin inconvenientes en las nuevas estructuras de redacción. En ese sentido es bueno conocer y saber utilizar archivos de audio y de video, escuchar al lector de los blogs”, concluye Liuzzi.

Mauro Maciel, Matías Suárez, Federico Hanashiro

jueves, 22 de abril de 2010

Cumpleaños en verde




No fue el cumpleaños del santo de la cerveza sino que ayer se festejo el 29 aniversario de la madre naturaleza, de la pachamama, de nuestra mapu, el día de la tierra. Lo que se busca en esta fecha es promover la cultura de la sustentabilidad, el manejo responsable de los recursos naturales y la lucha contra el cambio climático. Buenos Aires eligió como día para celebrarlo el sábado en la Plaza Naciones Unidas, justo en donde su mayor flor no es verde sino de color y material metálico.


Al Día de la Tierra se lo disputan dos aparentes padres con dos natalicios distintos. Al principio uno decía que siendo senador de Wisconsin el 22 de abril de 1970 lideró veinte millones de norteamericanos para exigirle a su gobierno que incluyera la agenda verde entre las prioridades de Estado, se llamó Gaylord Nelson. Posteriormente, otro dijo que se celebra gracias a una resolución de las Naciones Unidas que se aprobó exactamente hace un año en respuesta a una iniciativa suya mientras era presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, se llama Evo Morales Ayma.

La Fundación Vida Silvestre Argentina presentó lo más notable de la edición 2010 del festejo, una especie de “semáforo” con una selección de los problemas ambientales más urgentes del país en rojo, los temas pendientes de definición en amarillo y las buenas noticias relacionadas en verde. En rojo está la sobrepesca en el Mar Argentino, en amarillo las áreas protegidas terrestres y en verde la intervención de la Corte Suprema de Justicia en causas ambientales.
Sea de quién sea hijo este día, este periodista desea que el paleontólogo, arqueólogo, ecologista y político Richard Leakey se haya equivocado cuando sentenció que "el homo sapiens ya está maduro para ser el destructor más colosal de la historia".

domingo, 18 de abril de 2010

Los líderes mundiales no se calientan

Entre los días 7 y 18 de diciembre de 2009, se celebró en Copenhague la XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático, donde la meta principal fue dar continuidad a los objetivos fijados por el Protocolo de Kyoto en 2005. Lejos de lograr resultados exitosos, o al menos cerca de lo esperado, la falta de acuerdos entre los representantes de las naciones refleja la evidente indiferencia por la salud del planeta frente a la subordinación de los intereses económicos.

Cuatro años atrás, en la ciudad japonesa, se fijó el lustro 2008-2012, como período de ejecución para la reducción de emisión de gases de efecto invernadero, en tanto que para esta ocasión el plazo será abarcado entre los años 2012 y 2020. El propósito final apuntaba a la reducción de emisiones de CO2 (dióxido de carbono) en todo el mundo.


En términos numéricos, la meta expresaba disminuir en un 50% la emisión de gases de efecto invernadero para 2050, respecto de 1990. En una primera etapa (2012-2020), los países desarrollados se comprometerían a una reducción del 25 al 40% respecto de 1990. Mientras que en las tres décadas siguientes, la segunda fase, alcanzarían una disminución del 80 al 95%.


Según un informe de 2001, elaborado por el Grupo Interministerial del Estudio del Clima, las emisiones de CO2 favorecieron a elevar la temperatura terrestre en 0,8°C entre 1860 y 2000, y se estima que el calentamiento podría aumentar de 1,4 a 5,8°C durante el siglo XXI.


El período 1995-2005 ha sido registrado como la década más caliente desde que comenzaron las mediciones regulares. Es así como se observaron fenómenos extremos, como la corriente de El Niño o la manifestación de numerosos huracanes tropicales en Asia y Estados Unidos. También debe tenerse en cuenta el recalentamiento de las regiones polares, cuyos deshielos podrían causar entre 80 y 400 millones de una nueva categoría de desplazados, llamada refugiados climáticos.


Quizá uno de los puntos de mayor conflicto que impidieron un acuerdo oficial haya sido la falta de disposición de los países en vías de desarrollo para firmar los objetivos de carácter vinculante. La postura es comprensible, debido al progreso alcanzado hasta aquí por los países industrializados. El ministro indio de Medio Ambiente, Jairam Ramesh, manifestó estar dispuesto a aprobar un plan nacional pero no a firmar metas vinculantes de reducción de emisiones “para combatir un problema que crearon los países ricos”.



En conclusión, tras 12 días de intenso debate el único acuerdo ha sido que la temperatura global no supere los 2°C. Respecto de cuándo las emisiones deberán alcanzar su máximo nivel, el documento dice “lo antes posible”.


Mauro Maciel

lunes, 12 de abril de 2010

La era del deshielo

El aumento de la temperatura promedio en el planeta es un fenómeno cuyas consecuencias se manifiestan en forma silenciosa y poco evidente para la gran mayoría de las personas. Sin embargo, en el ámbito de la investigación científica, los especialistas revelan con preocupación diversos síntomas de transformación no sólo fisonómica a causa del deshielo en ambos polos.

En el caso del Polo Norte, en 30 años su capa de hielo habría perdido un 10% de su volumen y un 40 % de su espesor, en tanto que hacia fines de siglo el casquete polar podría llegar a contraerse a la mitad. El problema más grave, y de corto plazo, se presentaría en la perturbación de la Corriente del Golfo, cuyo flujo se habría reducido en un 20 % durante la segunda mitad del siglo XX.
Por otra parte, el recalentamiento global es una de las consecuencias del deshielo. Al respecto, estos comportamientos inducen al descongelamiento de capas inferiores de la tierra congeladas en forma permanente. Diversos glaciares terrestres, como el casquete de Groenlandia, podrían ayudar a generar un aumento del nivel de las aguas oceánicas. Es así que no son pocos los estudios que estiman un crecimiento de al menos un metro ante las expectativas de deshielo de las regiones antárticas.
Durante los últimos 25 años del siglo pasado, la temperatura de la península antártica se elevó en tres grados. En octubre de 2004, investigaciones realizadas por la Nasa revelaron que ciertos sectores del continente podrían recalentarse antes de 2050 en más de 3,6 grados. A su vez, también hacia fines de 2004 científicos del British Antartic Survey advirtieron que la Antártida perdía 250 kilómetros cúbicos por año en su sector occidental, lo que significa un elevamiento de 8 metros del nivel de los mares.
También la fauna muestra signos de inquietud, pues el deshielo habría reducido, en un 80% en las últimas tres décadas, la existencia del krill. Se trata de un camarón que se alimenta algas presentes bajo los hielos y que forman parte central de la cadena alimentaria marítima para peces, calamares y cetáceos. Mientras tanto, los excesos de la pesca en el mundo y el debilitamiento de los corales, se suman como motivo de desvelo.

Mauro Maciel